Desconectar sin ignorar: Un lugar para la paz cuando el mundo arde
Despiertas. Miras el móvil. Irán, Palestina, Ucrania... Imágenes que no puedes procesar, noticias que no puedes cambiar, rabia que no tiene salida. Apagas. Enciendes. Vuelves a mirar. El ciclo te consume. Necesitas desconectar. Pero desconectar se siente como una traición. Como privilegio indecente. Como si tu paz fuera complicidad. Aquí va algo diferente: un espacio donde la paz no es huida, es "recarga". Donde desconectar no es ignorar, es "sobrevivir para seguir".
